China es el primer productor de acero, aluminio y vehículos en el mundo. Está a la vanguardia en tecnología, comercio en línea e innovación. En 2013 se volvió el mayor mercado para robots industriales. Pero todo este alto desempeño también lo ha colocado como el país número uno en cuanto a consumo energético. Viéndose incapaz de cubrir su propia demanda, se ve forzado a importar el 70% del petróleo que refina y aproximadamente el 40% de gas natural.

Las ineficiencias en sus métodos y enfoque en producciones destinadas al consumo, y no a la refinación de algunos recursos naturales ha llevado a una reforma por parte de Xi Jinping, el actual líder de la República Popular China, para participar en la exploración y producción de petróleo y gas promoviendo la inversión extranjera y esperando satisfacer el alto consumo que genera el país.

Los permisos para la extracción de los recursos se entregarán mediante licitación y tendrán una duración de cinco años como registro inicial, con la posibilidad de extensión por cinco años más. Únicamente podrán participar en éstos las empresas foréaneas que cuenten con una inversión mínima de 300 millones de yuanes (43 millones de dólares). También podrán aplicar las empresas nacionales que cuenten con la misma cantidad de activos.

2020 empezó como un año lleno de retos para China, pero antes que el Coronavirus se robara toda la atención mediática, había importantes avances en cuanto al panorama de inversión extranjera en este increíble país asiático.

Gráfica de importación anual de petróleo crudo en China y Estados Unidos de 2004 a 2017

Fuente: energynews.es; washingtonpost.com; worldenergytrade.com

Last modified: 3 febrero, 2020

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