Ante la creciente urgencia sanitaria mundial, y escasez de ventiladores para tratar a todos los pacientes de COVID-19 en terapia intensiva, se están desarrollando estrategias de todo tipo y en todos lo niveles para lidiar con la emergencia. La creación de uno simple con un modelo de elaboración tipo “hágalo usted mismo” parece una respuesta prometedora.

Evolución de un ventilador

Los respiradores artificiales, como comúnmente son llamados a pesar de unas incongruencias técnicas, han existido desde principios del siglo XX respondiendo a la epidemia de la poliomielitis. Con antecedentes encontrados en 1500 con la ventilación mecánica de Andreas Vesalius; o incluso mayor anterioridad si nos remontamos a la época de Galeno de Pérgamo en el siglo II y su descripción sobre la mecánica de la respiración en animales.

Ventilar no es tarea sencilla. Requiere una mano experta y mucha paciencia.

Un movimiento en falso y los pulmones de un paciente explotan, sin exagerar.

La respiración es un proceso complejo de los organismos vivos, una tarea de las células, la ventilación no. Si bien no es una tarea sencilla, se puede limitar a una acción mecánica. Tanto así que cualquier personal capacitado puede mantener a un paciente con ventilación manual, una tarea tediosa y que requiere de precisión.

Bajo este mismo y sencillo principio es posible crear una máquina para con esta función sin requerir la alta tecnología, y costo, de una computadora con microprocesadores especializados y precios de $30,000 USD por unidad.

En el Massachusetts Institute of Technology como respuesta a la necesidad actual impuesta por la contingencia de COVID-19 en los hospitales globales, un grupo de investigación y expertos en los ámbitos de salud, ingeniería y programación; están desarrollando y perfeccionando un manual para construir un ventilador mecánico simplificado. En el vivo espíritu de un “hágalo usted mismo” con materiales de bajo precio (costo estimado actual entre $400 y $500 dólares estadounidenses).

Factibilidad

Ahora cabe destacar que, una vez sobrepasando los retos obvios en la creación e implementación de este tipo de tecnologías, a pesar de su bajo costo y simplicidad para construcción relativos, tiene otros obstáculos al salir de la jurisdicción, condiciones y capacidades de nuestro país vecino.

Recepción

Si bien se pueden malinterpretar comunicados Federales en Estados Unidos y hacer creer a la población que todo personal médico es libre de responsabilidad en cuanto a errores al diagnosticar y tratar el COVID-19 (como el H.R. 748, the “Coronavirus Aid, Relief and Economic Security Act” & el  Public Readiness and Emergency Preparedness Act) esto no es así. La liberación es aplicable bajo ciertos criterios específicos, y no exime de responsabilidad en casos de negligencia y otros correspondientes. México en cambio, se rige de manera distinta.

¿Realmente podemos utilizar esta tecnología que no precisa ser aún la más eficiente? Hay que cuestionarnos cómo esto afecta aquí, cuando a pesar de estar en capacidad máxima de atención y reaccionar de la manera oficial comunicada desde un principio, hace pocos días personas prácticamente asaltaban un hospital en Ecatepec reclamando, en algunos casos, insensateces contra el personal médico alegando incongruencias. Los resultados obtenidos por un error en alguno de estos ventiladores de código abierto pueden ser desastrosos.

Aplicación

Cabe destacar el estado “en desarrollo” en el que se encuentra dicho modelo. Aún no está terminado el diseño final con el menor nivel de riesgo. No solo está costando la vida de pacientes a nivel mundial, sino que una vez terminado, inevitablemente pasará tiempo antes de que llegue a las zonas de mayor necesidad, adicionando el tiempo de creación que tome (incluyendo capacitación de personal, obtención de materiales, y el proceso de ensamblado en sí).

Hay personas con respirador falleciendo. Sí hay necesidad por la emergencia, pero también podría simbolizar muchos esfuerzos encausados en la dirección incorrecta para la situación actual de nuestra nación.

México afortunadamente no es de los países con mayor impacto de esta nueva cepa de Coronavirus, esperar a que el instructivo para construir una de estas vitales máquinas llegue y sea aprobado quizá no sea una buena opción. Por supuesto sin intenciones de desacreditar la funcionalidad de este tipo de aparatos e incorporación futura para contrarrestar el siempre existente, desde mucho antes de los tiempos del COVID-19, desbasto de ventiladores en México.

Un pensamiento para llevar

Los mexicanos no precisamos destacarnos en general por actuar como las sociedades de países europeos, ni siquiera como las de nuestros dos vecinos norteamericanos. Con una mentalidad tan distinta desde la aceptación de tecnología innovadora, es difícil implementar un tratamiento con maquinarias no probadas efectivamente alrededor del mundo y sin el sello de aprobación de algún organismo certificador internacional.

Quizá el mexicano debería expandir sus horizontes y aceptar que no se lidia con la realidad negando los avances científicos y culpando a el personal de la salud por todo lo malo que le pasa debido a su propia negligencia. 

Fuente: The American Medical Association (ama-assn.org), news.mit.edu

Last modified: 10 mayo, 2020

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